Prometer no empobrece…

Prometer no empobrece, lo que empobrece es cumplir lo que se promete.

Chinston Worchill*

Los tiempos de campaña son tiempos de fantasías e ilusiones, en los que las masas de desharrapados reinvindican su derecho a soñar y terminan favoreciendo a uno o a otro candidato con la prefrencia de sus sufragios.

Prometer de todo, firmar los compromisos de campaña ante notario (y ante la Virgencita de Guadalupe, de ser necesario) no es un engaño, si ambas partes están conscientes de que al final de la campaña todo lo prometido será letra muerta.

Y pues, como todos sabemos que a toro pasado, una vez contabilizadas las actas y hecho el tepache, los funcionarios electos se ven aquejados por un Alzheimer fulminante, no hay lugar para el resentimiento ni la amargura.

Así que, señoras y señores candidatos: ¡A prometer y a esperanzar, que la campaña se va a acabar!

Las clásicas

Para que la promesa impacte y se implante en el imaginario colectivo, debe ir siempre precedida por un engolado y alargado: Si el voto popular me favorece:

-Acabaré con la pobreza, la marginación y… la pobreza.

– La inseguridad y el crimen se reducirán en 50% durante los primeros cien días de mi mandato.

– Ni un solo niño se irá a la escuela con el estómago vacío. Y las niñas tampoco.

– Eliminaré la tenencia.

– La educación será mi prioridá (sic).

– Crearé fuentes de empleo, así tenga que viajar a Europa, Asia y los Estados Unidos (varias veces) para convencer a los inversionistas de invertir en el estado.

Aunque estas son las clásicas promesas que en cada campaña, todos los candidatos de todos partidos repiten y que todos hemos escuchado mil veces, por increíble que parezca todavía tienen su punch.

Sin embargo, su poder de atracción es limitado, por lo que se recomienda no abusar de ellas y, ante la primer señal de agotamiento, recurrir a las promesas contenidas en las siguientes categorías:

Las promesas jaladoras

Estas promesas pueden aportarle un importante caudal de votos. No olvide: una vez electo, jamás volverá a poner un pie en su distrito, por lo que afloje la lengua y, regla de oro, solo dígale a su público lo que éste quiere oír.

Si el voto popular me favorece:

-Yo solito negociaré con todos los cárteles y organizaciones criminales y terminaré con la violencia en menos de quince minutos.

-Negociaré también que el financiamiento de los partidos políticos corra por cuenta de los cárteles de la droga y las organizaciones delictivas y que todo el dinero que se ahorre sea canalizado a obra social, educación, salud y para reforzar al seleccionado nacional.

-Todos los niños que cursen desde jardín hasta la preparatoria, recibirán una camiseta oficial del Chicharito Hernández (autografiada). Y las niñas también.

-El comercio informal se transformará en formal por la vía del decreto, legalizándose así los precios bajos de los productos piratas y de contrabando. De la misma manera, los trabajadores informales contarán con seguro social, AFORE, INFONAVIT, etc. pero NO estarán obligados a pagar impuestos.

-Todos los beneficiarios del Seguro Popular serán atendidos de forma completamente gratuita en los hospitales Ángeles.

-Trabajaré sin descanso hasta que se establezca en la Constitución el derecho al sexo, frecuente, gratuito y seguro, con la persona que a uno más le atraiga (del país o del extranjero).

-Se harán gestiones ante la OTAN y la ONU para que fuerzas internacionales se hagan cargo de la seguridad en nuestro territorio.

-Se prohibirán los desastres naturales de todo tipo

Las promesas nunca antes escuchadas

Estas promesas de campaña sirven para distinguirse del resto de los candidatos y para golpear a los votantes indecisos con el poder del factor sorpresa. Sucede que hoy en día, por falta de imaginación y mal asesoramiento, todos los candidatos prometen lo mismo. Es conveniente que desde el principio de la campaña usted pinte su raya y deslumbre a la afición con perlas como cualquiera de las siguientes:

Si el voto popular me favorece:

-Impulsaré que se adopte como compromiso de los países firmantes del protocolo de Kyoto, la instalación de gigantescos aires acondicionados en zonas estratégicas del planeta, para contrarrestar el calentamiento global.

– Impulsaré una política de estricta igualdad de género, pero al mismo tiempo será obligatorio que los hombres se comporten con las damas como unos caballeros.

– Desiganré a Lula Da Silva como secretario de Economía.

– Demandaremos que Islandia ponga orden en su sistema financiero.

-No descansaré hasta que Agustín Carstens sea Director Gerente del FMI.

-Exigiré a Barack Obama que termine con el tráfico de aves migratorias.

-Propondré que la SEMARNAT se deje de llamar SEMARNAT y de hoy en adelante se llame SEMARNATL.

-Giraré instrucciones para que se prohíba que los precursores del ozono se oxiden, contaminando así nuestros aires.

-Me comprometo a lograr que se decrete que la espiral de ADN debe enrollarse por el lado opuesto al que actualmente se enrolla, para que los cromosomas X y Y sean sustituidos por los cromosomas W y Z.

– Gestionaré ante las autoridades federales que en la núcleoeléctrica de Laguna Verde se sustituya el proceso de fisión por el de fusión nuclear.

– Promovermos la transición a la democracia entre los pingüinos emperador.

Las promesas de emergencia

Eche mano de éstas solamente en caso de ir más de veinte puntos abajo del puntero en las encuestas. Y ponga atención especial en no cumplir ninguna.

Si el voto popular me favorece:

-Prometo someterme a una operación de cambio de sexo, y televisarla en vivo para el entretenimiento y sana diversión de los electores.

-Repartiré íntegro el dinero que reciba de mi sueldo entre los habitantes del estado, uno por uno, quincena por quincena, hasta donde toque. Y el de mis colaboradores también.

-Aquí tienen el número de mi celular, para que me llamen a cualquier hora del día o de la noche, así sea nomás para platicar si están aburridos.

* Chinston Worchil fue un famoso teporocho originario del Reino Unido, pero que acabó sus días en los peores lupanares de Uruapan. Su sabiduría fue compilada en dos libros publicados por el gobierno de Michoacán: “Sangre, sudor y flemas” y “ Lo que me enseñó el trago, jijos de su p… madre”.