¿Monear o no monear? That’s the question.

Hace unos días, los chamucos se apersonaron en la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) de Xalapa, Veracrú. Además de presentar los libros nuevos de Helioflores y de la Editorial El Chamuco, reflexionaron sobre el oficio del monero. Échense este trompo a la uña:

¿Qué es un monero?

Un monero es, por definición, un rebelde social que descubre su vocación disidente desde muy pequeño. Mientras que, en la escuela, la masa de autómatas atiende las explicaciones del profe ­–que en este contexto es el representante de la autoridad opresora­­– el pequeño o pequeña anarquista, estratégicamente situado en uno de los rincones apartados del salón, dedica su tiempo a dibujar todo tipo de garabatos y protohistorietas (en las que el mismo maestro es el protagonista), caricaturas de los compañeritos de clase que circularán por todo el salón y guarradas múltiples que serán reproducidas en los baños, etc. Ni una sola anotación o referencia al tema tratado en clase, que ha entrado por una oreja y salido por la otra sin ocupar el menor espacio en el cerebro del interfecto, está incluida en el guión de la tira cómica dibujada en la libreta escolar. Huelga decir que este pequeño ser no carga consigo los libros de texto, sino libros de monitos (del tipo que tenga a la mano): Archie, La pequeña Lulú, Batman, el Libro Vaquero, Chanoc, Kalimán, Los Supermachos, Mafalda….

Con el tiempo, esta clase de engendritos pasan de la auto segregación a la segregación en toda forma, cuando sus maestros descubren que años de esfuerzo y trabajo han terminado en una historieta porno, o en algo llamado “Las cómicas historias del profesor Pirrimplín y de la mamá de Mendoza”, fotocopiado y distribuido por toda la escuela. Recluido en las mazmorras de la incomprensión, este artista underground se enfrenta a la injusticia, y emprende el camino de la acción directa, radicalizando su propuesta estética, misma que plasma en las paredes del retrete, en el pizarrón de la escuela o en el auto del mentor. De ahí en adelante, todo es cuesta arriba. Nadie entiende la vocación del monero que, básicamente sólo quiere monear, y la presión social para que el pequeño alienígena encaje en la estructura del orden social y ocupe su lugar en la cadena productiva cada día se hace más fuerte. Hasta que surge la disyuntiva en el corazón del monero en ciernes: ¿monear o no monear? Esa es la pregunta. La respuesta depende de cada quien.

¿El monero nace o se hace?

Hay muchas teorías acerca del origen del monerismo. Los más modernos descubrimientos genéticos nos llevan a pensar que el gen del moneo se encuentra en el cromosoma 8 943 354 A-III, que se encuentra por ahí de la mitad de la tirita del lado izquierdo del ADN de las células de la uña del dedo gordo del pie izquierdo. Sin embargo, esta hipótesis se ha visto severamente cuestionada al comprobarse la existencia de un monero Ruandés, Memelo’A Mama’O, que carece de pieses y a pesar de esa capacidad especial (para usar el término políticamente correcto) es el moneador más prolífico de su país. Muchos sicólogos, especialmente los de la escuela conductista, piensan más bien que el monear es una respuesta expresada a través de una actividad anti social, causada por la carencia de paredes para rayonear durante los primeros años de vida de la criatura. Los freudianos, sin embargo, sostienen que esa conducta patológica más bien tiene que ver con un profundo complejo edípico no resuelto (la madre es la hoja en blanco y el padre es el gandalla que le rayó los cuadernos al niño que identifica a la mamá como una extensión de su propia libido no expresada), que se traduce en una patológica necesidad de sostener en la mano un lápiz o un manguillo con una plumilla, claro objeto fálico, e inclusive hasta chuparlo. En fin, que bien a bien nadie sabe de dónde salen los moneros, pero ahí están y qué le vamos a hacer.

¿Para qué hacer monos?¿Cuál es la función social de la caricatura?

Una vez que el monito ha decidido hacer monos, el monero o moneador necesita una motivación para continuar con su actividad, siendo éstas las más comunes:

  1. Liberar al proletariado.
  2. Pasársela chido.
  3. Educar a las masas.
  4. Expresarse artísticamente.
  5. Echar desmadre.
  6. Ganarse una lana.
  7. Ser famoso.
  8. Todas las opciones anteriores.
  9. Ninguna de las opciones anteriores.

El moneo también puede ser usado como terapia ocupacional para rehabilitar malhechores peligrosos y locos furiosos y puede ser complementado con la pintura de perritos de porcelana o el tejido de macramé. También puede usarse como complemento alimenticio, por ser un género rico en tubérculos y otros chayotáceos.

 El papel del cómic en la transformación del mono en hombre (y mujer).

Algunos antropólogos y científicos sociales sostienen que no fue en realidad el trabajo, como sostuvo Engels, lo que impulsó al mono a transformarse en el Homo Sapiens medio pendejus que ahora conocemos, sino que fue el mono. O sea, el mono fue el que impulsó la transformación del mono. Algunos restos óseos encontrados en lugares abundantes en pinturas rupestres, y que presumiblemente pertenecían a los pintores de las cavernas, muestran que la estructura física de los moneros prehistóricos era diferente a la del resto de los micosapiens que los rodeaban. “La bóveda craneana era más grande, lo que denota mayor inteligencia, o simplemente una cabezota más dura –apunta el arqueólogo Dr. Insitute Smith del Smithsonian Institute- y también sus huevos eran más grandes. Todo indica que eran unos huevones. Eso, sin duda, evolucionó con ellos”…

¿Cuál es la utilidad de los monitos y de la historieta?

Utilidad social: Es falso que historietas como el “Sensacional de traileros” o el Libro Vaquero solo sirvan para idiotizar a las masas de analfabetas potenciales. Estudios científicos han comprobado que, la historieta en sí, sin importar el contenido, eleva la conciencia social y el nivel educativo del público que las lee. Hay un caso, registrado por El Colegio “Little Duck” (“Patito”, para los que no dominan el idioma de Shakespeare), de San Francisco del Rincón, Guanajuato; de un chofer de microbús que, luego de haber leído religiosamente el “Sensacional de Luchas durante quince años, pudo explicar y sostener un debate sobre los primeros dos tomos de El Capital de Marx y la Crítica de la razón pura de Kant con un nutrido grupo internacional de filósofos y economistas, sin haber leído nunca esos textos. También existe otro caso, que fue estudiado por científicos de las Academias Deng Xiao Ping, de China, Nuevo León, en el que se pudo comprobar que una señora, asidua lectora del “Sensacional del corazón”, desarrolló habilidades increíbles para la cirugía cardiovascular. Hasta la fecha ha realizado 15 transplantes y 674 bypasses coronarios en el hospital Monte Sinaí de California.

Utilidad práctica del mono: Estudios del Instituto del Consumidor han demostrado que la historieta es el mejor papel de baño, 23% más resistente que el periódico (la nota roja irita el cuchiflais), y 47% más aguantador y rendidor que el papel higiénico más resistente.

Conclusión: Queda sí demostrado que, si bien el monero o la monera son seres enfermos, personajes antisociales que deben ser dejados en paz y que surgen por errores en el desarrollo y evolución de las especies, finalmente crean algo que tiene una utilidad social. Por lo tanto, cuando conozcan a uno, no lo maltraten.